
Sierra y valles
Pueblo Mágico sobre el antiguo Camino Real, con un convento del siglo XVI y balnearios de manantial al pie del Ceboruco.
Foto: iswy · CC BY-SA 3.0
Ahuacatlán está sobre el antiguo Camino Real que unía el puerto de San Blas con Guadalajara, a mil metros de altitud. Es Pueblo Mágico desde junio de 2023, en la misma tanda que Ixtlán del Río, Amatlán de Cañas y San Blas: Nayarit fue ese año el estado con más nombramientos del país.
Su convento franciscano se fundó hacia 1550, lo que lo convierte en uno de los asentamientos coloniales más antiguos del sur del estado.
El templo de San Francisco de Asís. Conserva un reloj donado por el presidente Álvaro Obregón. Parte de sus muros de adobe se vinieron abajo en 1991 y sigue parcialmente en ruinas, lo que no le quita interés.
Los balnearios de manantial. Las Tinajas, Acatique —de aguas templadas entre huertos frutales— y La Higuera, de aguas termales naturales. Conviene confirmar por teléfono que estén operando.
Los arcos de Ahuacatlán, un acueducto del siglo XIX, y el mirador de El Cerrito.
El templo en ruinas de Zoatlán, a unos seis kilómetros.
Comer en el Jardín de los Hijos Ausentes, frente al templo: tostadas de pata y las tortas de Chago. De postre, cajeta de mango, el dulce típico.
El volcán queda a espaldas del pueblo y se comparte con Jala. El acceso más corto y señalizado sale del lado de Jala, así que desde aquí se plantea como excursión: campos de lava de la erupción de 1870, bosque de pino-encino y fumarolas todavía activas.
Las patronales de San Francisco de Asís van del 25 de septiembre al 5 de octubre, con el 4 como día grande. Incluyen lo que la promoción estatal describe como la única corrida de toros tradicional del estado.
De noviembre a marzo, seco y fresco, es lo mejor para subir al volcán. De julio a septiembre el paisaje está verde pero la terracería se complica.
77 kilómetros desde Tepic por la federal 15, alrededor de una hora.

