
Costa norte
La llaman la Atenas Nayarita por su vida literaria y artística. Es la cuna del poeta Alí Chumacero.
Foto: Carlotiko · CC BY-SA 3.0
A Acaponeta la llaman la Atenas Nayarita, y también la Ciudad de las Gardenias por la flor que adornaba su plaza. Lo primero viene de su densidad de vida literaria y artística, poco común en una ciudad de su tamaño.
No es un destino de naturaleza: lo que se visita aquí es un conjunto urbano. La plaza principal está rodeada de casonas neoclásicas y de aire afrancesado, y el río Acaponeta pasa junto al pueblo camino de los manglares del estero de Teacapán.
Aquí nació, el 9 de julio de 1918, uno de los poetas mayores de la lengua en el siglo XX. Fue Premio Xavier Villaurrutia, Premio Nacional de Ciencias y Artes y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1964.
Como editor le tocó preparar la primera edición de Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Su casa se conserva como museo, con pintura y escultura de artistas locales, piezas prehispánicas y una biblioteca con su obra.
La casa de Alí Chumacero, con su colección y su biblioteca.
El templo de Nuestra Señora de la Asunción y la plaza, con sus casonas.
El malecón del río, un paseo que se agradece al atardecer.
La casa de Vladimir Cora, pintor y escultor nayarita, y la Casa de la Cultura, con talleres y exposiciones.
Comer local: tacos de puerquito echado con salsa de mostaza, pescado zarandeado, tamales barbones, tejuino y atole de piña.
Hace calor y humedad casi todo el año; de noviembre a marzo es más llevadero. El 15 de agosto se celebra a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad, con peregrinaciones de las rancherías. El 12 de diciembre, a la Virgen de Guadalupe, con danzas y castillos de pirotecnia.
Unos 141 kilómetros de Tepic por la autopista rumbo a Mazatlán, hora y media. Por carretera libre son unas dos horas.

